Así como tu canción favorita tiene ritmo, tu cuerpo tiene el suyo, este está sincronizado con el ciclo de luz día-noche, y se le llama ritmo circadiano (del latín circa y diem, alrededor de un día) que alinea las funciones biológicas.

La presencia o ausencia de luz influye en el cuerpo, cuando oscurece nos da sueño, sabemos que es momento de descansar. Dormir es necesario para que el cuerpo se recupere. Pero ¿Qué pasa cuando modificamos nuestras horas de sueño? 

En la actualidad gracias a los avances tecnológicos y cambios en nuestro estilo de vida, como trabajar desde casa sin un horario fijo o la exposición a luz artificial, pasamos más tiempo despiertos y modificamos nuestros horarios de alimentación. 

El dormir poco, está relacionado con un estilo de vida más acelerado y ser propensos a padecer obesidad, ya que se tiene menos tiempo para un sueño reparador y más horas para comer de una forma desorganizada. Por ejemplo: saltándose el desayuno o incluyendo más alimentos ricos en grasa durante la tarde/noche. 

Lo que nos lleva a una situación de estrés y una mala alimentación, recientemente se ha estudiado la relación entre el sueño disminuido y el cambio de la microbiota intestinal, observándose modificaciones en la forma en que se relacionan las bacterias que están en nuestros intestinos.

Dormir es muy importante para tu salud intestinal, por eso vigila tus horas de sueño y tu consumo diario de probióticos.

En esta pandemia hemos modificado nuestro estilo de vida y se ha vuelto difícil respetar un horario para dormir, opta por tomar hábitos que contribuyan a mantener tu salud intestinal.

  • Intenta dormir 8 horas diarias. 
  • Consume probióticos como el Lactobacillus casei Shirota que llega vivo a tu intestino.
  • Deja el celular dos horas antes de dormir para que su luz no afecte tu conciliación de sueño.
  • Si haces home office respeta tu horario laboral, no trabajes hasta la madrugada. 
  • Al trabajar por las noches frente aparatos electrónicos, prefiere verduras o frutas como snack para mitigar el hambre.

Referencia 

Chamorro R., Farias R., y Peirano P. (2018). Regulación circadiana, patrón horario de alimentación y sueño: Enfoque en el problema de obesidad. Revista chilena de nutrición45(3), 285-292. 

Liu Z., Wei Z. Y., Chen J., Chen K., Mao X., Liu Q., Sun Y., Zhang Z., Zhang Y., Dan Z., Tang J., Qin L., Chen J. H., y Liu, X. (2020). Acute Sleep-Wake Cycle Shift Results in Community Alteration of Human Gut Microbiome. mSphere5(1), e00914-19. 

Merino-Andreu M., Álvarez-Ruiz de Larrinaga A., Madrid-Pérez J.A., Martínez-Martínez M.A., Puertas-Cuesta F.J., Asencio-Guerra A.J., Romero Santo-Tomás O., Jurado-Luque M.J., Segarra-Isern F.J., Carnet-Sanz T., Giménez-Rodríguez P., Terán-Santos J., Alonso-Álvarez M.L. García-Borreguero D., Barriuso-Esteban B. (2016) Sueño saludable: evidencias y guías de actuación. Documento oficial de la Sociedad Española de Sueño. Revista de Neurología  63 (2), S1-S27.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *