La leche materna es un líquido producido por las glándulas mamarias de las mujeres, que contienen nutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales), y sustancias inmunológicas (García-López, R., 2011).

La OMS recomienda que el bebé consuma el calostro, este es la primera leche después del parto tiene un aspecto amarillo y espeso. También es importante que la lactancia materna sea exclusiva durante 6 meses, después se complementa con alimentos (Organización Mundial de la Salud, 2006).

Por otra parte, la microbiota intestinal adquirida en los primeros años de vida, es fundamental para la prevención de enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias, asimismo juega un rol nutritivo, metabólico, y de protección. (Brahm, P., 2017). El desarrollo de la microbiota intestinal está influenciada por diversos factores: (Castañeda, C., 2018)

  1. Parto: Se transmiten bacterias vaginales y fecales. Si es cesárea habrá menos diversidad.
  2. Edad gestacional: Niño pretérmino tiene una reducida diversidad y niveles altos de bacterias potencialmente patógenas, a diferencia del niño a término donde en 10 días se establece su colonización.
  3. Alimentación: La lactancia materna exclusiva es la principal vía de colonización de la microbiota intestinal.
  4. Condiciones ambientales y estilos de vida: Depende del país donde nazca, su cultura y sus costumbres. 

Por lo tanto, la leche materna debe ser considerada como “la primera vacuna” del bebé, ya que protege de infecciones a las que está expuesto desde el nacimiento. Durante la lactancia se activa el sistema linfoide, este ayuda a producir Inmunoglobulina A que es la encargada de protegernos contra virus y bacterias (García-López, R., 2011).

La administración de probióticos durante el embarazo resulta de gran interés, ya que se equilibra la microbiota intestinal de la madre y repercute en la del bebé. Los bebés de las mamás que consumieron Lactobacillus casei Shirota tienen menos enfermedades gastrointestinales durante 2 a 6 meses (Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. 2007).

En conclusión, la lactancia materna es fundamental para el óptimo desarrollo de la microbiota intestinal del bebé, por lo cual es importante que la madre consuma probióticos para favorecer la colonización de bacterias buenas en el intestino del bebé (Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. 2007).

Referencias

Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. (2007) Probióticos para el binomio madre-hijo (I). Acta Pediátrica Española, 65(9), 452-457. https://www.actapediatrica.com/index.php/secciones/dermatologia-pediatrica/480-probi%C3%B3ticos-para-el-binomio-madre-hijo-i#.YKz9g6hKjIU

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *