En la etapa adulta es común sentir dolor e inflamación abdominal, tanto que a veces no le prestamos la atención adecuada, estos síntomas podrían deberse al Síndrome de Intestino Irritable (SII) el cual, es un trastorno funcional, más común en mujeres, que se caracteriza por dolor o malestar abdominal, y se asocia con los cambios en la frecuencia o apariencia de las evacuaciones, así como otros síntomas, por ejemplo; inflamación abdominal, sensación de urgencia y evacuación incompleta. 

Hasta el momento se considera incurable y es el trastorno digestivo diagnosticado con mayor frecuencia en la práctica clínica, por lo que ha sido un padecimiento muy estudiado, dando como resultado avances relevantes en diversos aspectos del padecimiento, como los factores que influyen en su desarrollo, el papel de la microbiota intestinal, la dieta y el uso de probióticos. 

En el desarrollo del SII intervienen múltiples y diferentes mecanismos entre los cuales se han reconocido los trastornos motores, la hipersensibilidad visceral, la sobrepoblación bacteriana y alteraciones de la microbiota intestinal. Esta última, tiene gran importancia debido a la relación que existe entre la microbiota intestinal, la tolerancia inmunológica del huésped y el adecuado desarrollo intestinal.

En diversos estudios se han observado resultados benéficos con el consumo de algunos probióticos, especialmente lactobacilos y bifidobacterias, al restaurar la microbiota intestinal, han mostrado eficacia en el tratamiento del SII, tanto en la mejoría de los síntomas en general, como en el alivio del dolor y distensión abdominal. 

Por lo anterior, el uso de probióticos en SII sugiere ser una terapia que ayuda a controlar los síntomas de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida.

Por último, a pesar de que el SII no es un padecimiento que ponga en riesgo la vida, si influye en la calidad de la misma, por lo que es importante su atención, se estima que solo el 10% de las personas que la padecen buscan atención médica. También es importante tener hábitos saludables como realizar ejercicio, llevar una alimentación adecuada y como hemos mencionado el consumir probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, ayuda a equilibrar la microbiota intestinal aminorando así los síntomas característicos de este padecimiento. 

Referencias

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