Los probióticos se definen como microorganismos vivos que en cantidades adecuadas proporcionan un beneficio a la salud. Se denomina prebióticos a los alimentos no digeribles que sirven como alimento de los microorganismos vivos, es decir de los probióticos. Y los simbióticos son el conjunto de uno o más probióticos y prebióticos, contenidos en un mismo producto.

Los principales tipos de bacterias probióticas son Lactobacillus y Bifidobacterias. Para que una bacteria sea considerada un probiótico necesita cumplir con:

  1. Estar identificada: Para conocer los beneficios que aporta esa cepa.
  2. No ser tóxicos o dañinos a la salud: Para garantizar el consumo seguro.
  3. Aportar beneficios a la salud: Estos beneficios deben ser comprobados científicamente.
  4. Tolerancia a las condiciones del entorno: Es decir que resistan los jugos gástricos y biliares, para llegar vivos a los intestinos. 
  5. Estar en cantidades suficientes: De cien a miles de millones de unidades formadoras de colonias (UFC).

Para asegurar que los probióticos tengan con que alimentarse para realizar sus funciones, es necesario que haya un prebiótico. Los diferentes tipos de prebióticos son: Fructooligosacáridos, galactooligosacáridos, inulina, lactulosa, fibra, hemicelulosa (cebada germinada), almidón resistente, psyllium plantago, betaglucano, pectina.

El consumo de simbióticos incrementa los beneficios a la salud que se obtienen de los probióticos y prebióticos por separado. Los beneficios en general son: mejorar la digestión, prevención de enfermedades gastrointestinales, prevención y tratamiento del estreñimiento.

En conclusión, el consumo de probióticos, prebióticos y/o simbióticos diariamente tiene beneficios a la salud, hay que recordar que estos no compiten con la dieta diaria, es decir que son un complemento de la dieta. En el caso de los productos de Yakult, se tiene identificada la bacteria probiótica que es Lactobacillus casei Shirota, y se recomienda consumirlo con una alimentación rica en fibra.

Referencias

  • Garrote A. y Bonet R. (2017) . Probióticos. Farmacia Profesional, 31(2), 13-16. 
  • Universidad de Oviedo. (2013) . Microbiota autóctona, probióticos y prebióticos. Nutrición Hospitalaria, 8(1). 

Olveira G. y González I. (2007) . Probióticos y Prebióticos en la práctica clínica. Nutrición Hospitalaria, 22(2). 26-34. 

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