¿Ya tienen hambre? Es una pregunta muy común en las familias mexicanas, esta sirve como pauta para que las mamás empiecen a preparar los alimentos o nos ofrezcan un snack rápido.

Pero ¿Por qué sentimos hambre? El objetivo de esta sensación es cubrir las necesidades de nutrimentos para sobrevivir y proveer energía al cuerpo. 

Nuestra sensación de hambre está influenciada por varias situaciones, los humanos utilizamos un reloj externo en la rutina diaria, nos acoplamos a un horario para comer y sentimos hambre a horas específicas del día.

Las personas seleccionan su comida con base a lo que han aprendido de las características de alimentos saludables o no saludables. Los padres juegan un papel muy importante en este tema, la mayoría de las veces, mamá es la que relaciona a los niños con la elección de alimentos, inculcandoles los que ya se encuentran en el repertorio familiar, donde es recomendable preferir los alimentos sanos como verduras, frutas, cereales y alimentos de origen animal, leguminosas, etc.

La dieta de un niño tiene una mayor calidad nutricional si se anima a los niños a comer lo que comen sus padres. Por lo que, no es recomendable que hagan distinción en platillos a la hora de comer, si quieres que tus hijos coman alimentos que favorezcan su salud como los ya mencionados, te tiene que ver consumiéndolos y que ellos perciban que a ti te agradan, de esta manera será más fácil que adopten buenos hábitos alimenticios y así contribuirás a prevenir enfermedades como diabetes y obesidad en su vida adulta.

La alimentación saludable puede cultivarse y fomentarse en los niños a través de sus familias. Así que, cuando los pequeños de la casa, te diga que tiene hambre ofrécele un alimento que tenga un beneficio para su salud antes que otras opciones y disfruten del rico sabor de los productos Yakult, que contienen Lactobacillus casei Shirota, que pueden ayudar a equilibrar la microbiota intestinal, proporcionando así un beneficio para su salud.

Referencias:

González-Hita, M.E., Ambrosio-Macias, K. G. y Sánchez-Enríquez, S. (2006). Regulación neuroendócrina del hambre, la saciedad y mantenimiento del balance energético. Investigación en Salud, vol. VIII, núm. 3, pp. 191-200. 
Skafida, V. (2013), The family meal panacea: exploring how different aspects of family meal occurrence, meal habits and meal enjoyment relate to young children’s diets. Sociology of Health and Illness, 35:pp. 906-923.

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