El regreso a clases ya sea presencial o en línea implica cambios en los horarios de comida para los pequeños de la casa. 

En un mundo de clases presenciales los niños deben de llevar un refrigerio el cual se  consume a la hora del receso, estos alimentos también son llamados colaciones, que son una porción de alimento consumida entre las comidas principales (desayuno, comida y cena). Entre los alimentos que los niños llevan a la escuela desde sus hogares, se encuentra que hay una tendencia a preferir alimentos más saludables como fruta y yogur. ( Bustos Z, et al. 2010 )

En clases en línea, los niños tienen más acceso a los alimentos que están en casa, lo cual podría ser una ventaja, ya que se puede tener mejor control en la elección, los horarios pueden variar, tienen la posibilidad de desayunar mientras toman sus clases o pueden visitar más veces la cocina, así que ten a la mano alimentos saludables y habla con ellos acerca de tener y respetar un horario definido.

Al momento de preparar la colación de los niños toma en cuenta lo siguiente:

  • Incluye verduras y frutas de temporada, serán más baratas y ofrecen vitaminas y minerales que ellos necesitan.
  • Prefiere que sean con cáscara y crudas como zanahoria, pepino, manzana, guayaba, etc. 
  • Puedes incluir alimentos lácteos fermentados que aporten probióticos a su dieta, como Sofúl LT para beber en cualquiera de sus sabores, que contiene el probiótico Lactobacillus casei Shirota.
  • Realiza el refrigerio en horarios establecidos e intenta que sea diario a la misma hora.
  • Al momento de que tu hijo tome su refrigerio que esa sea su única actividad, evita que realice otras actividades que interfieran con la percepción del hambre y la saciedad como ver televisión, jugar en la tablet, etc. (NOM 043)

Usa este tiempo en casa para mejorar los hábitos de alimentación de la familia y cuida de tu salud y de los tuyos.

Referencias: 

Bustos Z. N., Kain B. J., Leyton D. B., Olivares C. S. y Vio del R. F. (2010). COLACIONES HABITUALMENTE CONSUMIDAS POR NIÑOS DE ESCUELAS MUNICIPALIZADAS: MOTIVACIONES PARA SU ELECCIÓN. Revista chilena de nutrición37(2), 178-183. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182010000200006

NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. Recuperado de: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5285372&fecha=22/01/2013

El Helicobacter pylori es una bacteria que infecta el estómago y el intestino delgado de los seres humanos, provocando gastritis crónica, y úlceras pépticas gástricas y duodenales. Incluso se ha relacionado con cáncer gástrico y algunos tipos de linfomas gástricos. El 50% de la población mundial tiene Helicobacter pylori, que pueden o no presentar síntomas. Las causas más comunes de transmisión son: las malas condiciones sanitarias, alimentos contaminados, y consumo de agua no potable.

Para poder combatir esta bacteria se utiliza un esquema triple de medicamentos que incluyen: amoxicilina, claritromicina e inhibidor de bomba de protones. Con este esquema de tratamiento tradicional se llega a un 80% de efectividad. También existe el esquema cuádruple de tratamiento, con una efectividad del 88%, pero con varios efectos secundarios, que ocasionan abandono por parte de los pacientes. 

Además, en los últimos años, han incluido una bacteria probiótica a este esquema para poder aumentar su efectividad. El Lactobacillus casei Shirota es la bacteria probiótica que han estudiado junto con el esquema triple de tratamiento, tiene un efecto benéfico del 94%. Este esquema tiene además otras ventajas como:

  • Reducción del costo de medicamentos.
  • Disminución de la posibilidad de crear resistencia bacteriana.
  • Mayor y mejor tolerancia, ya que sólo 3% de los pacientes tiene efectos secundarios, a diferencia del 40% con el esquema cuádruple.

En conclusión, el consumo de probióticos como el Lactobacillus casei Shirota que se encuentran en los productos de Yakult, junto con un esquema triple de tratamiento, tienen una mayor efectividad para eliminar el Helicobacter pylori , y así prevenir las enfermedades que se relacionan a esta bacteria.

Referencias

  • Ramírez A., Mendoza D., Leey J. y Guerra, J. (2002). Estudio del Helicobacter pylori en el Perú. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 19(4).
  • Sahagún J.E., López L.S., De la Cruz J., García M.S., Peregrina R. y García J.E. (2007). Erradicación de Helicobacter pylori: esquema triple tradicional versus mismo esquema más probiótico. Cirugía y Cirujanos, 75(5). 333-336.

Sgouras D., Maragkoudakis P., Petraki K., Martínez B., Eriotou E., Michopoulos S., Kalantzopoulos G., Tsakalidou E. y Mentis, Y. (2003). Inhibición in vitro e in vivo de Helicobacter pylori por Lactobacillus casei cepa Shirota. Sociedad Estadounidense de Microbiología, 70(1). 518-526.

La intolerancia a la lactosa es un padecimiento que afecta a gran parte de la población, sobre todo en la etapa adulta y sucede cuando el intestino no es capaz de digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra de forma natural en la leche y otros productos lácteos.

A lo largo del tracto gastrointestinal están presente diferentes tipos de enzimas, las cuales ayudan al cuerpo a absorber los nutrimentos. En el caso de la lactosa, para que se pueda digerir, se necesita de una enzima llamada lactasa, que está presente en el intestino delgado, cuando no se produce suficiente cantidad de esta enzima, se denomina, deficiencia de lactasa, esto provoca que la lactosa no se digiera adecuadamente y pase al intestino grueso, donde es fermentada por las bacterias del colon, generando productos de desecho, provocando así algunos malestares característicos de la intolerancia a la lactosa, como son:

  • Distensión abdominal
  • Náuseas
  • Vómito
  • Flatulencias
  • Dolor abdominal
  • Ocasionalmente diarrea

¿Cómo saber si tengo intolerancia a la lactosa?

Otros problemas intestinales, como el síndrome de intestino irritable, pueden causar los mismos síntomas, por lo que se recomienda realizar algunas pruebas para identificar si hay intolerancia, para evitar el autodiagnóstico y por consiguiente la eliminación innecesaria de lácteos en la dieta, así como los nutrimentos que nos aporta.

Algunas pruebas que ayudan a diagnosticar intolerancia a la lactosa son:

  • Prueba de aliento para lactosa-hidrógeno
  • Prueba de tolerancia a la lactosa
  • Prueba de xilosa en orina

¿Si tengo intolerancia a la lactosa, puedo consumir productos lácteos fermentados?

Se puede consumir productos y alimentos lácteos fermentados, ya que, en el proceso de fabricación, las bacterias fermentadoras utilizan glucosa y lactosa de la leche para su reproducción, esto hace que, al momento de consumir el producto, la lactosa ya ha sido pre-digerida o simplificada por las bacterias probióticas. 

El uso de probióticos en personas con intolerancia a la lactosa puede reducir los síntomas de inflamación. En un estudio, se observó que al consumir por cuatro semanas una combinación de probióticos de Lactobacillus casei Shirota y Bifidobacterium breve Yakult, parece mejorar los síntomas y disminuir la producción de hidrógeno en el aliento.

En conclusión, es importante tener un adecuado diagnóstico para saber si se tiene intolerancia a la lactosa y evitar eliminar alimentos de la dieta, así como los nutrimentos que nos aporta, en caso de tener intolerancia a la lactosa se recomienda consumir probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, que favorece la salud intestinal y puede disminuir los síntomas de la intolerancia a la lactosa.

Referencias

Martínez-Vázquez S.E., Nogueira-de-Rojas J.R., Remes-Troche J.M., Coss-Adame E., Rivas-Ruíz R. y Uscanga-Domínguez L.F. (2020). Importancia de la intolerancia a la lactosa en individuos con síntomas gastrointestinales. Revista de Gastroenterología de México, 85:3, 321-331, ISSN 0375-0906.

Ramírez-Ramírez J.C., Rosas-Ulloa P., Velázquez-González M.Y., Ulloa J. A., Arce-Romero F. (2011). Bacterias lácticas: Importancia en alimentos y sus efectos en la salud. Revista Fuente, 2(7), ISSN 2007-0713.

Manzano A. C., Estupiñán G. D. y Poveda E. E. (2012). Efectos clínicos de los probióticos: Que dice la evidencia. Revista chilena de nutrición, 39(1), 98-110. 

Casuccio-Almeida C., Silva-Lorena S.L., Regina-Pavan C., Imamura-Akasaka HM y Aparecida-Mesquita M. (2012). Beneficial Effects of Long-Term Consumption of a Probiotic Combination of Lactobacillus casei Shirota and Bifidobacterium breve Yakult May Persist After Suspension of Therapy in Lactose-Intolerant Patients. Nutrition in clinical practice, 27(2), 247-251. 

Nuestra dieta es el conjunto de alimentos que consumimos a lo largo del día, desde el desayuno hasta la cena. Por lo tanto siempre estamos a dieta, la mayoría de las personas hacen referencia a esta frase, cuando seguimos un plan de alimentación, que en un panorama ideal es diseñado por un nutriólogo. Su objetivo no solo es bajar de peso, tiene muchos más objetivos como: mejorar niveles de azúcar en sangre, optimizar el rendimiento en el ejercicio, entre muchos más. Pero en general es cuidar tu salud. 

Hoy hablaremos de una de las leyes de la alimentación y esta es que la dieta tiene que ser suficiente. 

Suficiente hace referencia a que  la cantidad de energía que nos aportan los alimentos sea adecuada para nosotros, es decir  no sobrepase o falte de acuerdo a nuestras necesidades. 

El primer paso para saber si nuestra dieta es suficiente es saber cuánta energía necesitamos, la cual dependerá de nuestra edad, sexo, estatura, si el peso es saludable o hay que modificarlo y las actividades que realizamos: si pasamos 8 horas sentados, si realizamos ejercicio o algún deporte, etc. Para que no haya errores en el cálculo, te recomendamos consultar con un nutriólogo. 

Posteriormente tenemos que saber si lo que comemos cumple con ese aporte, si nos excedemos podemos guardar esa energía en el cuerpo en forma de grasa y si es menos puede haber una pérdida de peso.

Por eso es importante planear nuestra alimentación diaria e incluir alimentos que nos ayuden a cubrir nuestras necesidades de energía,  hay que aclarar que las calorías no son malas, únicamente son la unidad con la que se mide la energía que nos aportan los alimentos. 

Al momento de elegir los alimentos debes de analizar varios factores, no solo cuanta calorías aportan a tu dieta, también si te van a ayudar a mejorar tu salud, Yakult cuenta con una línea llamada LT la cual es recomendada a las personas que cuidan el consumo de calorías y proporciona todos los beneficios del Lactobacillus casei Shirota de esta manera ayudas a que tu dieta sea suficiente y a cuidar tu salud intestinal. 

Recuerda no exceder la energía necesaria para ti y consumir alimentos que contengan probióticos diariamente, la cantidad y la frecuencia de los alimentos que consumes hacen la diferencia. 

No dudes en buscar la ayuda de un profesional de la salud.

Referencias: 

Norma Oficial Mexicana NOM-086-SSA1-1994, Bienes y servicios. Alimentos y bebidas no alcohólicas con modificaciones en su composición. Especificaciones nutrimentales. Recuperado de: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/086ssa14.html

NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación. Recuperado de: 

https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5285372&fecha=22/01/2013

¿Ya tienen hambre? Es una pregunta muy común en las familias mexicanas, esta sirve como pauta para que las mamás empiecen a preparar los alimentos o nos ofrezcan un snack rápido.

Pero ¿Por qué sentimos hambre? El objetivo de esta sensación es cubrir las necesidades de nutrimentos para sobrevivir y proveer energía al cuerpo. 

Nuestra sensación de hambre está influenciada por varias situaciones, los humanos utilizamos un reloj externo en la rutina diaria, nos acoplamos a un horario para comer y sentimos hambre a horas específicas del día.

Las personas seleccionan su comida con base a lo que han aprendido de las características de alimentos saludables o no saludables. Los padres juegan un papel muy importante en este tema, la mayoría de las veces, mamá es la que relaciona a los niños con la elección de alimentos, inculcandoles los que ya se encuentran en el repertorio familiar, donde es recomendable preferir los alimentos sanos como verduras, frutas, cereales y alimentos de origen animal, leguminosas, etc.

La dieta de un niño tiene una mayor calidad nutricional si se anima a los niños a comer lo que comen sus padres. Por lo que, no es recomendable que hagan distinción en platillos a la hora de comer, si quieres que tus hijos coman alimentos que favorezcan su salud como los ya mencionados, te tiene que ver consumiéndolos y que ellos perciban que a ti te agradan, de esta manera será más fácil que adopten buenos hábitos alimenticios y así contribuirás a prevenir enfermedades como diabetes y obesidad en su vida adulta.

La alimentación saludable puede cultivarse y fomentarse en los niños a través de sus familias. Así que, cuando los pequeños de la casa, te diga que tiene hambre ofrécele un alimento que tenga un beneficio para su salud antes que otras opciones y disfruten del rico sabor de los productos Yakult, que contienen Lactobacillus casei Shirota, que pueden ayudar a equilibrar la microbiota intestinal, proporcionando así un beneficio para su salud.

Referencias:

González-Hita, M.E., Ambrosio-Macias, K. G. y Sánchez-Enríquez, S. (2006). Regulación neuroendócrina del hambre, la saciedad y mantenimiento del balance energético. Investigación en Salud, vol. VIII, núm. 3, pp. 191-200. 
Skafida, V. (2013), The family meal panacea: exploring how different aspects of family meal occurrence, meal habits and meal enjoyment relate to young children’s diets. Sociology of Health and Illness, 35:pp. 906-923.

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que en cantidades adecuadas proporcionan un beneficio a la salud. Se denomina prebióticos a los alimentos no digeribles que sirven como alimento de los microorganismos vivos, es decir de los probióticos. Y los simbióticos son el conjunto de uno o más probióticos y prebióticos, contenidos en un mismo producto.

Los principales tipos de bacterias probióticas son Lactobacillus y Bifidobacterias. Para que una bacteria sea considerada un probiótico necesita cumplir con:

  1. Estar identificada: Para conocer los beneficios que aporta esa cepa.
  2. No ser tóxicos o dañinos a la salud: Para garantizar el consumo seguro.
  3. Aportar beneficios a la salud: Estos beneficios deben ser comprobados científicamente.
  4. Tolerancia a las condiciones del entorno: Es decir que resistan los jugos gástricos y biliares, para llegar vivos a los intestinos. 
  5. Estar en cantidades suficientes: De cien a miles de millones de unidades formadoras de colonias (UFC).

Para asegurar que los probióticos tengan con que alimentarse para realizar sus funciones, es necesario que haya un prebiótico. Los diferentes tipos de prebióticos son: Fructooligosacáridos, galactooligosacáridos, inulina, lactulosa, fibra, hemicelulosa (cebada germinada), almidón resistente, psyllium plantago, betaglucano, pectina.

El consumo de simbióticos incrementa los beneficios a la salud que se obtienen de los probióticos y prebióticos por separado. Los beneficios en general son: mejorar la digestión, prevención de enfermedades gastrointestinales, prevención y tratamiento del estreñimiento.

En conclusión, el consumo de probióticos, prebióticos y/o simbióticos diariamente tiene beneficios a la salud, hay que recordar que estos no compiten con la dieta diaria, es decir que son un complemento de la dieta. En el caso de los productos de Yakult, se tiene identificada la bacteria probiótica que es Lactobacillus casei Shirota, y se recomienda consumirlo con una alimentación rica en fibra.

Referencias

  • Garrote A. y Bonet R. (2017) . Probióticos. Farmacia Profesional, 31(2), 13-16. 
  • Universidad de Oviedo. (2013) . Microbiota autóctona, probióticos y prebióticos. Nutrición Hospitalaria, 8(1). 

Olveira G. y González I. (2007) . Probióticos y Prebióticos en la práctica clínica. Nutrición Hospitalaria, 22(2). 26-34. 

Al igual que nuestro planeta, nuestro cuerpo también alberga microorganismos como bacterias, hongos, virus, entre otros, además, generalmente se cree que pueden ocasionar enfermedades, sin embargo, investigaciones recientes mencionan que solo una pequeña parte de estos producen enfermedad, por lo que la gran mayoría puede ayudarnos a mantener la salud. 

Los sitios donde podemos encontrar estos microorganismos son la piel, los ojos, los pulmones, el aparato genitourinario,  y en el tracto gastrointestinal, principalmente en los intestinos, en conjunto conforman nuestra microbiota. 

En los intestinos, la microbiota es la más poblada principalmente de bacterias, las cuales están con nosotros desde que somos pequeños y tiene una influencia durante toda nuestra vida. 

Podemos destacar algunas funciones de la microbiota intestinal, como la fermentación de fibra de la cual se producen metabolitos que pueden beneficiar la salud, la interacción con el sistema inmunológico promoviendo su maduración y su capacidad de acción, defendiendo nuestro cuerpo de microorganismos nocivos, también hay producción de algunas vitaminas como la vitamina K y folatos.

Y ¿qué es el microbioma?, son todos los microorganismos que conforman la microbiota, su material genético, metabolitos y su interacción con nuestro cuerpo, por lo que puede tener un impacto en la salud o enfermedad. 

Por lo anterior, ¿será lo mismo microbiota y microbioma? Algunos autores refieren que es lo mismo y señalan que la microbiota forma parte del microbioma, por lo que, el estado del microbioma intestinal puede afectar la salud. En recientes investigaciones se ha determinado que en algunas enfermedades hay presencia de disbiosis intestinal, es decir, proliferación de bacterias nocivas. 

Esta disbiosis puede ser ocasionada por una alimentación pobre en fibra, consumo de medicamentos, incluso el estrés. La disbiosis puede ocasionar enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, diabetes, enfermedades alérgicas, incluso la ansiedad, el estado de ánimo entre otras. 

Finalmente, algunas investigaciones señalan que la microbiota intestinal puede modificarse a través del consumo de una alimentación rica en fibra (prebióticos) proveniente de vegetales y cereales integrales, además el consumo de probióticos como el  Lactobacillus casei Shirota, puede contribuir a mantener la microbiota intestinal saludable, por lo que se recomienda su consumo diario.

Referencias

Berg G., Rybakova D., Fischer D., Cernava T., Vergès M. C., Charles T., Chen X., Cocolin L., Eversole K., Corral G. H., Kazou M., Kinkel L., Lange L., Lima N., Loy A., Macklin J. A., Maguin E., Mauchline T., McClure R., Mitter B. and Schloter M. (2020). Microbiome definition re-visited: old concepts and new challenges. Microbiome, 8(1), 103.

Thursby E. and Juge N. (2017). Introduction to the human gut microbiota.  Biochemical Journal, 474 (11), 1823–1836. 

Clemente J.C., Ursell L.K., Wegener-Parfrey L. and Knight R. (2012). The Impact of the Gut Microbiota on Human Health: An Integrative View. Cell, 148 (6), 1258-1270.

Mohajeri M. H., Brummer R., Rastall R. A., Weersma R. K., Harmsen H., Faas M. and Eggersdorfer M. (2018). The role of the microbiome for human health: from basic science to clinical applications. European journal of nutrition, 57(Suppl 1), 1–14. 

En la etapa adulta es común sentir dolor e inflamación abdominal, tanto que a veces no le prestamos la atención adecuada, estos síntomas podrían deberse al Síndrome de Intestino Irritable (SII) el cual, es un trastorno funcional, más común en mujeres, que se caracteriza por dolor o malestar abdominal, y se asocia con los cambios en la frecuencia o apariencia de las evacuaciones, así como otros síntomas, por ejemplo; inflamación abdominal, sensación de urgencia y evacuación incompleta. 

Hasta el momento se considera incurable y es el trastorno digestivo diagnosticado con mayor frecuencia en la práctica clínica, por lo que ha sido un padecimiento muy estudiado, dando como resultado avances relevantes en diversos aspectos del padecimiento, como los factores que influyen en su desarrollo, el papel de la microbiota intestinal, la dieta y el uso de probióticos. 

En el desarrollo del SII intervienen múltiples y diferentes mecanismos entre los cuales se han reconocido los trastornos motores, la hipersensibilidad visceral, la sobrepoblación bacteriana y alteraciones de la microbiota intestinal. Esta última, tiene gran importancia debido a la relación que existe entre la microbiota intestinal, la tolerancia inmunológica del huésped y el adecuado desarrollo intestinal.

En diversos estudios se han observado resultados benéficos con el consumo de algunos probióticos, especialmente lactobacilos y bifidobacterias, al restaurar la microbiota intestinal, han mostrado eficacia en el tratamiento del SII, tanto en la mejoría de los síntomas en general, como en el alivio del dolor y distensión abdominal. 

Por lo anterior, el uso de probióticos en SII sugiere ser una terapia que ayuda a controlar los síntomas de esta enfermedad y mejorar la calidad de vida.

Por último, a pesar de que el SII no es un padecimiento que ponga en riesgo la vida, si influye en la calidad de la misma, por lo que es importante su atención, se estima que solo el 10% de las personas que la padecen buscan atención médica. También es importante tener hábitos saludables como realizar ejercicio, llevar una alimentación adecuada y como hemos mencionado el consumir probióticos como el Lactobacillus casei Shirota, ayuda a equilibrar la microbiota intestinal aminorando así los síntomas característicos de este padecimiento. 

Referencias

Carmona-Sánchez R., Icaza-Chávez M.E., Bielsa-Fernández M.V., Gómez-Escudero O., Bosques-Padilla F., Coss-Adame E., Esquivel-Ayanegui F., Flores-Rendón Á.R., González-Martínez M.A., Huerta-Iga F., López-Colombo A., Méndez-Gutiérrez T.H., Noble-Lugo A., Nogueira-de Rojas J.R., Raña-Garibay R.H., Remes-Troche J.M., Roesch-Dietlen F., Schmulson M.J., Soto-Pérez J.C., Tamayo J.L., Uscanga L.F., Valdovinos M.Á., Valerio-Ureña J., Zavala-Solares M.R. (2016). Consenso  mexicano sobre el síndrome de intestino irritable. Revista de Gastroenterología de México, 81(3), 149-167. 

Coriat B. J., Azuero O. A. J., Gil-Tamayo S., Rueda-Rodríguez M. C., Castañeda-Cardona C., y Rosselli D. (2017). Uso de probióticos en el síndrome de intestino irritable y enfermedad inflamatoria intestinal: una revisión de la literatura. Revista Colombiana de Gastroenterología, 32(2),141-149.

Bustos-Fernández L. M. y Hanna-Jairala I. (2019). Tratamiento actual del síndrome de intestino irritable. Una nueva visión basada en la experiencia y la evidencia. Acta Gastroenterológica Latinoamericana, 49 (4), 381-393.

En este mes que celebramos el día del padre, abordaremos el tema de la importancia de la prevención del cáncer de próstata, ya que a nivel mundial la Organización Mundial de la Salud (OMS), refiere que es el cuarto tipo de cáncer más común en la población, en México es el primer tipo de cáncer más común en hombres y el que desafortunadamente se detecta en etapas avanzadas.

Pero ¿qué es el cáncer? La OMS menciona que se produce por la transformación de células normales en células anormales (tumores) y es un proceso de alteraciones en varias etapas, las cuales son el resultado de la interacción entre factores genéticos del paciente y factores externos como las radiaciones ultravioletas e ionizantes (rayos X), carcinógenos químicos por ejemplo las aflatoxinas (toxinas producidas por hongos de los alimentos) y carcinógenos biológicos, como determinados virus, bacterias y parásitos. 

En el caso del cáncer de próstata algunos factores de riesgo son tener ascendencia afroamericana tiene mayor probabilidad a padecer esta afección,  el factor genético, es decir, si hay familiares que hayan padecido esta enfermedad. Existen otros factores de riesgo ambiental como el tabaquismo, Índice de Masa Corporal alto (IMC), ingesta baja de antioxidantes como licopeno el cual se encuentra presente en el jitomate principalmente tratado térmicamente como es la salsa de tomate.

Por lo anterior, diversas investigaciones han encontrado que el uso de compuestos  naturales con funciones antioxidantes, con funciones anticancerígenas como el licopeno, se recomienda incluirlo en la dieta como parte de la prevención de esta afección, ya que su consumo no tienen efectos secundarios o tóxicos.

Por lo último, la importancia de la prevención de este tipo de cáncer radica en el diagnóstico oportuno, es decir, una revisión temprana por parte del médico para detectarlo en etapas tempranas a través de la toma de una muestra de sangre en donde se busca la presencia de marcadores tumorales séricos como el antígeno prostático específico, además, de estilos de vida saludable en donde se incluya activación física, alimentación adecuada donde se consuman alimentos que contengan ingredientes bioactivos como el Lactobacillus casei Shirota, así como también el licopeno que tiene actividad antioxidante.

Referencias

Organización Mundial de la Salud. (2021). Cáncer. 

INFOCÁNCER. (2019). El cáncer en el mundo y México. Gobierno de México. 

Mirahmadi M., Azimi-Hashemi S., Saburi E., Kamali H., Pishbin M., and Hadizadeh F. (2020). Potential inhibitory effect of lycopene on prostate cancer. Biomedicine and pharmacotherapy = Biomedecine and pharmacotherapie, 129, 110459. 

La leche materna es un líquido producido por las glándulas mamarias de las mujeres, que contienen nutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales), y sustancias inmunológicas (García-López, R., 2011).

La OMS recomienda que el bebé consuma el calostro, este es la primera leche después del parto tiene un aspecto amarillo y espeso. También es importante que la lactancia materna sea exclusiva durante 6 meses, después se complementa con alimentos (Organización Mundial de la Salud, 2006).

Por otra parte, la microbiota intestinal adquirida en los primeros años de vida, es fundamental para la prevención de enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias, asimismo juega un rol nutritivo, metabólico, y de protección. (Brahm, P., 2017). El desarrollo de la microbiota intestinal está influenciada por diversos factores: (Castañeda, C., 2018)

  1. Parto: Se transmiten bacterias vaginales y fecales. Si es cesárea habrá menos diversidad.
  2. Edad gestacional: Niño pretérmino tiene una reducida diversidad y niveles altos de bacterias potencialmente patógenas, a diferencia del niño a término donde en 10 días se establece su colonización.
  3. Alimentación: La lactancia materna exclusiva es la principal vía de colonización de la microbiota intestinal.
  4. Condiciones ambientales y estilos de vida: Depende del país donde nazca, su cultura y sus costumbres. 

Por lo tanto, la leche materna debe ser considerada como “la primera vacuna” del bebé, ya que protege de infecciones a las que está expuesto desde el nacimiento. Durante la lactancia se activa el sistema linfoide, este ayuda a producir Inmunoglobulina A que es la encargada de protegernos contra virus y bacterias (García-López, R., 2011).

La administración de probióticos durante el embarazo resulta de gran interés, ya que se equilibra la microbiota intestinal de la madre y repercute en la del bebé. Los bebés de las mamás que consumieron Lactobacillus casei Shirota tienen menos enfermedades gastrointestinales durante 2 a 6 meses (Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. 2007).

En conclusión, la lactancia materna es fundamental para el óptimo desarrollo de la microbiota intestinal del bebé, por lo cual es importante que la madre consuma probióticos para favorecer la colonización de bacterias buenas en el intestino del bebé (Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. 2007).

Referencias

Rodríguez, J.M. y Dalmau, J. (2007) Probióticos para el binomio madre-hijo (I). Acta Pediátrica Española, 65(9), 452-457. https://www.actapediatrica.com/index.php/secciones/dermatologia-pediatrica/480-probi%C3%B3ticos-para-el-binomio-madre-hijo-i#.YKz9g6hKjIU